Japón, un hogar para el flamenco

Siempre tuve curiosidad por entender la gran atracción que los japoneses sienten por el flamenco y haciendo una pequeña inmersión en nuestras respectivas culturas, he descubierto que puedo encontrar similitudes en ciertos elementos de nuestras danzas y músicas tradicionales. Más aún, sin pretender filosofar demasiado en nuestras raíces, lo que más me conmueve no es la atracción, sino el respeto y la seriedad que muestran por este arte. 

Llevo años viajando al país del sol naciente, viviendo experiencias mágicas como son el bañarse en un onsen, contemplar el Gingkaku-ji o simplemente pasear por un tradicional jardín japones. Deleitarme con la gastronomía japonesa y disfrutando de la cortesía inigualable que brinda tan generosamente esta raza. Pero también he vivido experiencias devastadoras como fue el terremoto de Kobe, al que sobreviví, gracias al compañerismo y la conciencia social de una cultura de la cual, bajo mi punto de vista, tenemos mucho que aprender.   

Creo, con todos mis respetos, que tengo un suficiente conocimiento del país y su gente, pero aun mayor experiencia en el mundo flamenco-japonés. 

Lo digo de esta manera, porque realmente se crea un mundo del flamenco dentro de Japón, hay innumerables escuelas de flamenco por todo el país y el nivel al que se trabaja es altísimo.  

Visita a Fukuoka

Acabo de regresar de Fukuoka, de trabajar en un espacio divino como es Tiempo Iberoamericano, donde la mezcla de culturas se convierte en un elixir embriagador. El ultimo día antes de regresarrealizamos un tablao Flamenco, y uno se puede preguntar ¿un tablao flamenco con japoneses?  Pues sí. Un estupendo tablao flamenco en el que los rasgos faciales no hacen distinción alguna.    

Bailaoras que a su vez son profesoras en la ciudad expresaron su arte junto a mí en una excelente simbiosis que entusiasmó y emocionó a la audiencia. 

Eri, con su personal gracia, Satoko, con su femenino estilo y Miho, con su dominio y templanza demostraron que el flamenco se escribe con mayúsculas en Japón. La cantaora Soko, dio todo su conocimiento a cada una de las bailaoras que participábamos en este tablao, sin olvidar a la uruguaya Silvana, con su arrebatador temperamento en escena. Todo esto acompañado por la guitarra del brasileño Conrado, que sustentó y embelleció cada baile y cada letra. La parte española estuvo representada por Amos Lora y Jaco Abel que ofrecieron una visión muy contemporánea de fusión flamenco-jazz 

¿No les parece interesante esta fusión de culturas en la simple expresión que es el Flamenco?  

Yo que lo he vivido desde dentro les puedo asegurar que sí. El flamenco tiene su hogar también aquí en Japón, un lugar en el que se le ama, se le cuida y se le respeta. 

Gracias Japón, gracias Fukuoka, gracias Tiempo Iberoamericano por la labor que realizáis.  

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