Mi luciérnaga

MI LUCIÉRNAGA

Era una noche de lágrimas en la que casualmente también llovía.

Acostada en mi cama podía entrever la luz de una farola que hay junto a mi casa. Las hojas del laurel en mi jardín se mecían con la lluvia y el viento dejando entrever el resplandor blanquecino de las gotas de agua bajo dicha farola.

Pensé que era bella la imagen, destellos de luces blancas entre el follaje verde oscuro de mi jardín nocturno. Intenté concentrarme en esa luz buscando un atisbo de ilusión que aplacara mi tristeza y desconsuelo en aquel momento.

Era tan grande mi pesar que sentía cómo las lágrimas de mis ojos se fundían con las gotas de lluvia en el exterior.

De repente apareció una luz distinta, algo que se movía en horizontal, una luz brillante revoloteando con rapidez y gracia alrededor de esa farola. Sentí una gran intriga y salí al jardín a pesar de la lluvia.

La luz aparecía intermitentemente con movimientos dancísticos consiguiendo que mi triste afligir pasase a un segundo plano y mi alma de bailarina se uniese al danzar de ese ser que imagino sería una luciérnaga.

Busqué en internet imágenes de luciérnagas y si cabía la posibilidad de que volasen bajo la lluvia. Encontré afirmativamente que las hembras brillan solo cuando buscan emparejarse en zonas boscosas y en noches lluviosas.

Nunca en mi vida había visto una luciérnaga con lo que me dormí como una niña pensando que entre tanta tristeza la vida me había regalado “un destello de luz”

Hoy busqué en internet frases alentadoras, necesitaba alimentar mi espíritu en estos momentos de especial dificultad, así que introduje

“FRASES DE LUZ INTERIOR” 

Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con un cuento que se llama:

¡LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA!

No sé Ustedes, pero yo no creo en las casualidades, aunque sí en las lecciones del Universo, Dios, la vida o como quieran llamarlo.

El cuento dice así:

Una tarde de verano volaba una luciérnaga feliz y distraída, moviéndose con gracia arriba y abajo mientras una serpiente hambrienta y aburrida la miraba con acecho. Sin pensarlo dos veces, la serpiente comenzó a perseguirla, se lanzó a por ella e intentó morderla. Por muy poco la luciérnaga consiguió escapar, pero la feroz depredadora no desistió en el intento de comérsela y estirando todo su cuerpo dio un gran salto para volver a morder. La luciérnaga voló tan alto como pudo hasta conseguir escapar.

La escena se repitió durante días hasta que al tercero, la luciérnaga exhausta se posó sobre una hoja y le preguntó directamente a la serpiente: ¿puedo hacerte tres preguntas?

La serpiente pensando que se la iba a comer de todos modos accedió a responder.

¿Tu te alimentas de luciérnagas? La serpiente contestó: NO

¿Yo te hice algún mal? La serpiente contestó NO

¿Entonces por qué quieres acabar conmigo? La serpiente sin encontrar una respuesta lógica guardó un largo silencio a la vez que comenzaba a enrojecer hasta que logró espetar con rabia:

  ¡PORQUE NO SOPORTO VERTE BRILLAR!

Mientras decía esto, la serpiente intentó un último enfurecido ataque, pero la luciérnaga aprovechó ese arranque descontrolado para salir volando entre las hojas y escapar.

Alguna vez te habrás preguntado por qué te han atacado o te han herido si tu no has hecho nada malo ni contra nadie, la respuesta es simplemente porque algunos no soportan verte brillar.

Si esto te sucede, como me ha sucedido a mí, lo mejor es seguir con decisión tu camino, intenta rodearte de la luz de otras luciérnagas y comparte con ellas tu propia luz.

Cuando alguien envidie tu luz, puede que te duela, pero no permitas que te detengan, aléjate de los depredadores y de su oscuridad y brilla con tu luz propia porque siempre habrá alguien que sepa valorar tu luz.

 

 

1 comentario en “Mi luciérnaga”

  1. Me ha encantado , todos somos luciérnaga ( aparece en su contexto la vida , el mundo real )me siento identificado , Gracias Maestra por esta oración tan bonita y llena de valor sentimental , Dios te bendiga

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